Todo parecía
apagado aquel día en que deje de escucharte.
El tiempo detuvo
su manecilla para ausentarse por un instante.
Tardes
escondidas que ocultaban sus rostros detrás de esas carcajadas de niños que se
miraban sin crecer.
Recuerdo tu mano
que me empujaba a correr si saber que el mundo giraba diferente fuera de
nuestra orbita
Todo parecía
perfecto en ese cubo donde estábamos, quien diría que la vida es sería como la
vimos después de aquel último día.
Hubo un silencio
en nuestro espacio, y como un regalo del destino, un día me llevó a tu orilla,
a sentir nuevamente tus holas, abriendo el pasado, llevándome de nuevo a esa
esencia de los ojos que solo miran al frente cuando todo pasa de largo.
Todo se renueva,
tanto que me equivoqué al creer que me perdí, porque volví a sentirme yo cuando
después de mucho, tiempo te vi..
Didecado a mi querida amiga de infancia. Johana Montero.
1 comentario:
Gracias por acordarte de este escrito, y compartir tu espacio...
Te quiero loco.
Publicar un comentario