la vida tiene su hora y, el amor su instante . . .



sábado, 7 de febrero de 2009

vida, tiempo y risas.

Todo parecía apagado aquel día en que deje de escucharte. 
El tiempo detuvo su manecilla para ausentarse por un instante. 
Tardes escondidas que ocultaban sus rostros detrás de esas carcajadas de niños que se miraban sin crecer. 
Recuerdo tu mano que me empujaba a correr si saber que el mundo giraba diferente fuera de nuestra orbita 
Todo parecía perfecto en ese cubo donde estábamos, quien diría que la vida es sería como la vimos después de aquel último día. 
Hubo un silencio en nuestro espacio, y como un regalo del destino, un día me llevó a tu orilla, a sentir nuevamente tus holas, abriendo el pasado, llevándome de nuevo a esa esencia de los ojos que solo miran al frente cuando todo pasa de largo.
Todo se renueva, tanto que me equivoqué al creer que me perdí, porque volví a sentirme yo cuando después de mucho, tiempo te vi..

Didecado a mi querida amiga de infancia.  Johana Montero.

1 comentario:

Johanna dijo...

Gracias por acordarte de este escrito, y compartir tu espacio...
Te quiero loco.