la vida tiene su hora y, el amor su instante . . .



domingo, 26 de agosto de 2012

amor en una mesa.


No podía esperar el momento que  inesperadamente planeamos, sobre  la corta espera, en la parada del bus a la salida de tu clase de francés.
Sonriendo, me dijiste la hora y el lugar, mientras movías las manos deteniendo al micro. Al despedirme quise besarte, pero no tuve reacción para hacerlo por temor.
–Mañana- dijiste sonriendo.  
Aquella tarde volví a casa pensando en ti. Me causaba risa la manera extraña en que nos conocimos. Recordé a Ivonne; tú prima; cuando nos presentó en su cumpleaños. Lo linda que estabas con ese vestido blanco; al cuerpo;  cuando hablamos por primera vez. Que  días después, no podía dejar de pensar  ya en ti, y que por fin podría salir contigo.   
 Esa noche mi espera se hizo larga, y la madrugada interminable. Mis pensamientos no tenían sentido. Hacía planes e imaginaba  qué haría cuando nos encontrásemos.
Di tantas vueltas en la cama, que me sorprendió la mañana, con las sabanas en el suelo. Ese día las clases del instituto transcurrieron lentas. No hacia otra cosa que pensarte. Mis amigos me deban con consejos que me impacientaban  aún más.  Ese reloj encima de la pizarra era un calvario, nunca avanzaba.
Al llegar la salida me sentí vivo. Juro que el corazón me latía más fuerte al acercarme al lugar señalado. Imaginaba como irías vestida. Si tendrías algún inconveniente de último momento; cosa usual en primeras citas; o que estarías ya esperándome.
Al llegar al lugar lo encontré vacio.  Me acerqué dubitativo pensando que estarías comprando algo por ahí o escondida esperando ver mi reacción.
Tomé asiento y pedí un jugo. Caí en la cuenta que estaba muy ansioso  y en un juego que me superaba. El murmullo me asfixiaba tanto, que quería salir de ese lugar pequeño. Me propuse esperar mirando un desfile de gente  frente al local. Sonrisas, gestos y manos de personas en la acera. Algún que otro perrito haciéndose paso entre las piernas de  los transeúntes.
Miré la hora y ya había pasado bastante. Cuando empezaba a desinflar mi ilusión,  escuche la campanita de la puerta sonar, y te vi entrar mirando alrededor. Levante la mano y viniste a mi encuentro.
--Creí que ya no vendrías-- acoté.
-Cosas de mujeres- respondiste tomando la carta. 
Pedimos un café y otro jugo. Empezamos a contarnos historias. Que tus padres anticuados pero abiertos. Tú hermana fastidiosa. El curso de francés un poco complicado pero llevadero. Que el nombre de Ximena, lo habías heredado de tu abuela entre otras cosas.
–Yo, diez y seis años. Estúdiate de artes. Amante de los perros y otras cosas decía, cuando me tomaste las manos y me dijiste:
-- Vamos a caminar--. Clavándome la mirada.
El viento cálido nos relajó, y sonreímos al cruzar la calle. Yo no sabía que pensar ni decir; solamente dejarme llevar por el momento, y resultó. Tres cuadras después, rompimos la incertidumbre abrazándonos. Me atreví a preguntarte para ir a un lugar más apartado; cosa que respondiste que sí.
Dimos vuelta una casona, y pasamos frente a un hotel céntrico de tres estrellas. Nos reímos. Pegamos una vuelta a la manzana, y luego entramos.
Al fondo del pasillo, la recepcionista sonriendo nos recibió. Creo que notó mi primera vez, y agilizó los trámites entregándome la llave de la cero-nueve. Entramos como si todo fuese normal. Miramos alrededor, y presencia de la cama hizo que caigamos en un silencio. Lo supliste encendiendo el televisor. Buena iniciativa.
 Me senté en la cama corriendo las sábanas, y viniste a mí. Nos besamos despacio echándonos atrás. Te quite la blusa con cuidado para no arrugarla, y tú los jeans que te quedaban muy ajustados.
 –Desde aquella noche imaginé esto- me dijiste al oído.
Te bese profundamente; dejándome llevar por el aroma de tu pelo lacio; cuando oímos a alguien llamar la puerta. Nos quedamos en silencio con los ojos bien abiertos y el corazón a mil. Volvieron a llamar y escuchamos la voz de mi madre decir:
– ¡Despiértate!-. Una chica llamada Ximena está en el teléfono!-.      

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno, atrapa y sorprende el final.Felicitaciones.